sábado, 14 de mayo de 2011

SUICIDIO

SUICIDIO

No sólo la fuga sensual de la sangre,
no sólo la noche final de los amantes:
también el corazón dibujado en el vaho del ventanal
y los árboles sosteniendo cristales de irrepetible hermosura,
el lecho perfumado con rosas deshojadas tiernamente,
la almohada de plumas tan finas, esa cara lavada indecible
y la carta donde emocionan frases más que un cúmulo de centellas.

No sólo el acto de dormir y ser acariciado por un sueño mayor
que los sueños más gloriosos realizados en vida:
también el último aliento
expirado como un beso de despedida.

El que sabe morirse de amor
construye el poema con su cuerpo.
                                                                                                   ALEQZ GARRIGOZ

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